Y ese día estalló. Fue hace dos años. La claridad fue como un rayo de luz: no nos vencerán, y no pudieron. Surgieron todas las instancias, las formas, las palabras, los momentos, todo emergió, fue creciendo y nos envolvió. Un espíritu de lucha que marchó y avanzó al compás de ese rayo de luz.

Construir, sostener y avanzar. Defender y avanzar. Sabernos juntas y juntos y avanzar, por la defensa de nuestras fuentes de trabajo y avanzar. Ahí estuvimos. Ahí ganamos.

Sentíamos que había que luchar hasta el final, que no podíamos dar ningún paso atrás, que había que poner todo.

Sentíamos que teníamos que aunarnos con las y los trabajadores estatales, de otros medios, de fábricas, de hospitales, todas y todos contra los cierres y despidos, con docentes y estudiantes contra la destrucción de la educación terciaria,  con el movimiento feminista por el aborto y con el Encuentro Nacional de Mujeres en Trelew, con los  movimientos por la tierra, por el esclarecimiento del asesinato de Santiago Maldonado, contra las muertes del gatillo fácil, con esas luchas estuvimos juntas y juntos peleando, porque entendíamos que era la misma lucha.

En las asambleas nos sentíamos fuertes, en las calles nos sentíamos fuertes, éramos fuertes. En las puertas de Olivos, en la avenida Corrientes, en el CCK,  en la Legislatura, en programas de televisión y radios, en Tribunales, en las esquinas y semáforos donde agitábamos nuestros reclamos, en los encuentros que armamos en el hall de Belgrano para pensar la situación con otras y otros trabajadores, con la difusión de nuestra lucha a través de #somostelam, en las fotos que nos sacábamos para visibilizarnos, para dar la cara junto con el cuerpo y las ideas, en las ollas nocturnas en la puerta de Bolívar, en los festivales, en la juntada para ver el partido de Argentina contra Francia del Mundial Rusia 2018, en nuestras casas, en las noches cubiertas y cubiertos con mantas durmiendo en los edificios de Bolívar y Belgrano. Con el alma y con un horizonte.

Ahí pasó todo y a todas y todos nos cambió. Un triunfo histórico, una marca imborrable en la lucha de las  y los trabajadoras de prensa.

Martu Gordillo