Este día, y cada 26 de junio nos remontará a un día histórico, que será recordado, en mi caso, como el día que empezamos a ganar. Una asamblea desnuda en sentimientos, reflexiones entre lágrimas, y quienes casi ya no lloran. Fue un golpazo, llegó como vos no lo esperabas, ¡todo un palo! Pero no había que perder ni un poco el tiempo, ¡es hora de levantarse querido! Nos pusimos de pie. Rayos de aquí, para allá. “Hagámonos cargo” “la vamos a dar vuelta” “vamos a ganar”, fuertes voces de sienes ardientes, que son todo el tesoro. Grandes compañerxs levantaron la voz para traer fuerza, palabras que eran como bombas pequeñitas. Ya no estás solo, estamos todos. Eso se sintió ese 26 de junio. Compromiso, convicción y solidaridad se puso por delante de todo y levantamos las mismas banderas en tu corazón. Había con qué, y había un montón. Algunos nos daban por muertos, pocos y obsecuentes pobretes que son tropa de la guita, y chimpancés. Nosotros o ellos, se escuchó. Fijate de qué lado de la mecha te encontrás. Esa asamblea tuvo en las voces de todos, la determinante decisión de empezar, esa misma mañana, lo que sería el triunfo político-sindical más importante de la historia del gremio de prensa. Abrazados a nuestro único objetivo que sería la reincorporación de los despedidos, pasaríamos la primera noche fuera de nuestras casas. ¡Me ata un fuego, y mi sueño duerme aquí! Mirándonos a los ojos y siempre de frente, pusimos en el otro todo nuestro compañerismo al alcance de esa lucha. Algo me late, y no es mi corazón, algo nacía ese día, se puede oler que los milagros van a estar de tu lado. En este día y cada día, tendremos en nuestra memoria la certeza de haber emprendido el camino correcto, de haber sido dueños de nuestros sueños y quedó demostrado lo que somos capaces de hacer con corazón, y si no hay amor que no haya nada. Siempre para adelante, sabiendo que el que abandona no tiene premio. Y ese premio llegó, de regreso a oktubre a la gloria nos fuimos. Abrazos inolvidables, momentos de amores, esos amores que se cruzan siempre con la alegría. Explotamos de felicidad. ¿cómo no sentirnos así? El aire se hizo todo azúcar. ¿nos creían muertos? Si, estamos muertos de risa! Jijiji

Jero