Hicimos ronda y nos organizamos, respetando el espacio y los tiempos de cada persona. Nos abrazamos en las coincidencias y las diferencias. Llegó el abrazo de las Madres, las Abuelas,  las villeras, las músicas,  las obreras,  las periodistas,  las diputadas,  las actrices, las senadoras,  las mujeres con discapacidad,  las filósofas, las escritoras. 

Estuvimos todas las que teníamos que estar. La ronda fue comunidad junto con los varones y las personas LGBTQ. 

Y así, salimos a las calles, subimos a escenarios impensados, intervinimos el espacio público, cruzamos fronteras. Y compartimos el pan, el baile, los dolores, las alegrías. Nos sostuvimos cuando nos doblegaron y cantamos el triunfo de haber sostenido la agencia nacional de noticias y la reincorporación de las y los trabajadores.

Hicimos ronda ante la violencia neoliberal, violencia que tiene nombres y apellidos. La violencia no se olvida. Deja secuelas. Necesita reparación. Acá estamos, curando heridas.Vivas y libres. Más potentes que nunca. La ronda sigue girando.

Silvina Molina